LA URGENCIA DE UN MINISTERIO MULTIGENERACIONAL.

Por: Iván Pirela.

Debo confesarlo, ya no tengo el mismo ímpetu que hace unos años atrás. Pensé que esto pasaría mucho más adelante, pero no… ya debo darme por vencido y dejar de fingir. Ya no soy un joven, y mucho menos un adolescente, aunque a veces esperando el almuerzo me comporto como uno.

Pero no importa lo que piense, ya soy un adulto. Pago cuentas, me llaman señor, mi hijo está creciendo rápido, pienso más en ahorrar que en gastar y ahora también reconozco habilidades en chicos más jóvenes como si fuera un cazador de talentos. Estoy aun lejos de ser un anciano, pero ya no corro a todos lados como cuando tenía 15 años y sé que lo pensaste, tampoco tengo el mismo cuerpo.

Me encuentro en la mitad de la vida promedio y en este punto puedo reconocer personas que veo como mis mentores, de quienes busco estar cerca y tener su consejo. Por otro lado, veo decenas de mensajes privados en mi Facebook de chicos y chicas entre los 15 y 25 años buscando mi consejo.

Es notorio que dentro de la iglesia existen tres generaciones, vemos a los ancianos que representan a nuestros patriarcas locales quienes en su mayoría son los fundadores de la iglesia, ellos construyeron las bancas, compraron el lote del terreno donde se construyó el templo y fueron los primeros en predicar y discipular en nuestra iglesia, hoy son abuelos, la mayoría ya disfrutan de  su pensión bien ganada. Otra generación que podemos ver son los adultos, representan la primera o segunda generación de discípulos cosechada por los ancianos, los adultos son los líderes, maestros y pastores actuales que dirigen la iglesia de hoy. Están cerca de los 40’ y son los responsables por el rebaño del Señor en estos días y la última generación, son los jóvenes, ellos representan la fuerza, creatividad, el vigor, la fe loca y sin miedo. Son apasionados y fervorosos sobre todo cuando han tenido un encuentro personal con Jesús, son el motor y combustible de la iglesia.

Estas tres generaciones están hoy en la iglesia, pero no se mezclan. No se ponen de acuerdo. Y por la misma pasión que cada uno de ellos tiene por satisfacer a Dios, viven criticando al otro. Lo que no se dan cuenta es que la perspectiva de cada generación es importante y vital para el desarrollo de la iglesia. Creo que todo radica en un problema de honra. No hemos cultivado una cultura de honra que haga unir a todos estos grupos.

¿Cuál es la función de cada generación?

Ancianos: Ellos han adquirido la sabiduría por vivir tanto tiempo con Dios en medio de sus matrimonios, hijos, profesión y fe. Han caminado por lugares donde nosotros ni hemos pasado. Los ancianos contestan el ¿Por qué?… ¿Por qué se debe orar? ¿Por qué leer la Biblia? ¿Por qué respetar a tu pareja? Su aporte es la sabiduría y el consejo.

Adultos: Estos son los responsables de la manada. Son los administradores, los guías y predicadores en la iglesia. Su labor es dar dirección al pueblo, son quienes establecen la visión y marcan el destino de la congregación. Ellos contestan el ¿Qué?… ¿Que vamos a hacer? Establecen los planes de evangelismo, discipulado, montan los sistemas y estructuras que gobiernan la iglesia.

Jóvenes: Son la generación de relevo, quienes están listos para la batalla, quieren sudar la camiseta y la pasión es su bandera. Son los que aportan creatividad y le ponen dinámica a la forma como hacemos las cosas, ellos nos empujan a ver más allá de la tradición y ofrecen un menú de estilos. Su aporte es la energía y la fuerza que nos mueve. Ellos contestan el ¿Cómo?… ¿Cómo lo vamos a hacer? Ellos nos dicen cómo debemos comunicar lo que queremos comunicar. Como adaptarlo a redes sociales, subirlo a Youtube y volverlo masivo.

¿Ves una generación mejor que otra? ¡No! Todas son importantes y necesarias. La combinación de estas tres virtudes es una bomba de proporciones atómicas.

Sabiduría + Dirección + Fuerza = Avivamiento.

No podemos hacerlo todo con Sabiduría pero sin dirección, o con fuerza pero sin sabiduría. Es necesario el aporte de todas las generaciones. La Sabiduría de los ancianos es importante para cuidar nuestras raíces en Dios, la dirección de los adultos, para saber hacia dónde Dios quiere llevarnos y la fuerza de los jóvenes ayuda a que el Reino de Dios avance con potencia.

Construyamos una cultura de honra donde los jóvenes presten sus oídos y tomen apuntes al acercarse a la sabiduría de los ancianos para no tropezar en medio de la pasión, enseñemos a los ancianos a honrar a los jóvenes y que sepan que ellos ya no pueden correr como antes, pero lo pueden hacer a través de la generación naciente y deben respetar su creatividad y energía tan necesaria. Ambas generaciones deben apoyarse en la guía del pastor que representa a los adultos, la dirección que nos recuerda nuestro ADN, la visión de hacia dónde vamos y el instrumento que nos ayuda a desarrollar los talentos que hay en nosotros.

¿Era mejor antes? ¿Es mejor ahora? ¿Será mejor mañana?

Lo mejor es que estamos juntos, Sabiduría, Dirección y Fuerza. Con la guía del Espíritu Santo estas tres generaciones conquistaran este mundo. Ese es el plan de Dios para este tiempo, un ministerio multigeneracional.

Post A Comment